Ella, pendiente siempre de nuestras necesidades, intercede por nosotros, como lo hizo en las Bodas de Caná. A través de Ella, nuestras tinajas estarán siempre llenas de vino. Ella, la Madre que Jesús nos regaló al pie de la Cruz para no dejarnos solos en este mundo, nos enseña que es confiando en Dios, a pesar del desazón, las tristezas y las pruebas, que es "haciendo lo que El nos manda", que llegamos a mitigar nuestras necesidades.
Que el ejemplo de esposa, hija, madre y mujer de María, sean siempre la guía para todas las madres que deseamos fortalecer nuestros hogares con la Presencia Viva del Señor.
"MARIA, MADRE DE GRACIA Y DE MISERICORDIA: En la vida y en la muerte, ampáranos Gran Señora"
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