martes, 19 de agosto de 2008

CREANDO VÍNCULOS AFECTIVOS CON NUESTROS HIJOS


En los primeros años de vida se forman las bases de la personalidad, por eso, los vínculos debemos crearlos desde esas edades.
Los vínculos afectivos pueden establecerse con personas de la familia o bien, allegados cercanos no necesariamente familiares. Familias que deben vivir lejos de abuelos y tíos pueden encontrar en vecinos o amigos esas figuras que los niños no tienen cerca.
El apoyar a nuestros hijos en todo momento, el escucharles cuando hablen, el incluirlos en la solución de un problema, hará que se sientan importantes y que vayan formando sus propios criterios. Tampoco debemos insistir en ello, sino encontrar las formas adecuadas para que ellos cuenten sus asuntos.
Comentaba una compañera de la EPP que su papá lo hacía contando un cuento al acostarles, donde el protagonista era siempre el niño: "Juancito se levantó hoy, se bañó, se fue a la escuela y allí jugó con_________ (el niño responde lo que él hizo) y en el recreo hizo _________ (idem)". Es importante siempre encontrar la mejor forma para conocer lo que hacen nuestros hijos.
Cabe destacar que el castigo o reprensión no va a debilitar ese vínculo, pues se les está enseñando para la vida, y ellos así lo comprenderán, tal vez no en el momento, pero más adelante.
Involucrar a los niños con cosas que nos pasaron a los adultos en el día, en el trabajo, en las compras y preguntarle: "¿Qué harías vos en una situación como esta?" pueden fortalecer grandemente los vínculos que unen a padres e hijos e irán forjando un niño capaz de discernir y tomar sus propias decisiones.
Cada padre sabe cómo acercarse a sus hijos, Dios nos ha dado ese inmenso poder, que debemos explotarlo con el mayor de los cariños, y por supuesto con Su Ayuda, al invocarla diariamente en oración.
¡ADELANTE!

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